En estos días, hay muchas quejas sobre que los niños pasan demasiado tiempo jugando videojuegos y la mayor parte de aquella charla es probablemente válida. Sin embargo, se puede aprender mucho de los videojuegos, y no estoy hablando sólo del juego de Plaza Sésamo que jugué cuando fui niño. Para esta semana en Benchmark 5 el tema es: Las cosas que aprendí de los videojuegos.

  1. Nunca es tan satisfactorio el triunfo cuando se hace trampa. Saltarse niveles es lo mismo que reducir las esquinas. Cuando se pone en el trabajo, el esforzarse al máximo y lograr sus metas, usted se deleitará en el sentido de logro.
  2. Usted no va a mejorar, si no juega contra alguien mejor. Mi hermano menor es mejor en los juegos de video de lo que es en la mayoría de las otras cosas en su vida (bueno estoy siendo un poco exagerado). No desprecio a perder con él en nada. Somos muy competitivos. Sin embargo, juego y pierdo con él a menudo, ya que sé que me hace un mejor jugador. No tenga miedo de enfrentarse cara a que con su competencia. Para ser el mejor, usted tiene que vencer a los mejores.
  3. Siempre hay un momento para volver hacerlo de nuevo. Claro que pueden caer vencidos unos pasos hacia atrás, a veces, pero usted siempre puede levantarse, sacúdase el polvo y vuelva a trabajar. Ya se trate de una granada bien colocada en Halo, o simplemente se siente algo así, mientras usted está sentado en su escritorio, debe volver al trabajo y hacerlo mejor la próxima vez.
  4. Yo soy capaz de hacer una actividad por horas a la vez. Tengo trastorno por déficit de atención con hiperactividad. No he sido medicado por ello desde la universidad. Tomó tiempo madurar y aprender lo que tenía que hacer para enfocarme. Sonará ridículo, pero me ayudo el pasar muchas horas jugando videojuegos, y me hizo por lo menos saber lo que era posible. Voy a esperar y medir los rollos de los ojos de mis compañeros de trabajo que rodean al leer este post para ver lo bien que he estado haciéndolo…
  5. A mí me gusta ver mi nombre junto a la puntuación más alta. No estaba mintiendo cuando dije que era competitivo. Es importante esforzarse siempre para ser no sólo el mejor, pero que mejor es serlo constantemente. Seguir hambriento por más es la clave. Ver quién está en la parte superior y averiguar lo que hay que hacer para llegar allí. El trabajo duro y la perseverancia, casi siempre dan buenos frutos.