Cuando leí El mágico cambio de vida al poner orden, lo leí con la intención de clasificar mi espacio personal. Tengo la grata sorpresa que muchos de los consejos podrían ser algo que podía llevar a mi espacio de negocio también. Pero otra cosa era aún más notable: algunas reglas grandes para aplicarlas a los negocios y algunas eran el polo opuesto.

Así que si has leído mi otro post sobre cómo aplicar estas reglas, entonces éste sigue a continuación; este post es sobre lo que no se debe hacer. Anteriormente tuvimos una charla sobre qué reglas debes seguir, incluyendo la visualización en lo que querías realizar y también sentirte cómo desechando lo que no funciona.

Ahora aquí hay dos reglas que definitivamente no debe aplicarse a tu negocio. La primera regla es evitar estar empeñado en “la visualización de tu destino”.

Tal vez te puedes sentir confundido. ¿Cómo debe ser incluida esta regla aquí cuando ya la hemos incluímos en el post anterior? Es simple. La idea de un destino es un problema para algunas personas. Algunos de nosotros podemos imaginar un marco de trabajo general de hacia dónde queremos ir, y podemos doblar y hacer flexible a medida que avanzamos.

Y luego está el resto de nosotros. Mientras que algunos de nosotros somos flexibles, otros tienen un sistema muerto y es difícil para ellos encontrar flexibilidad. Digamos que estás clasificando tu espacio, ya sea digital o físico, y encuentras algo que no funciona más. Es posible que tengas un plan, un destino fijo visualizado, pero a medida que ves a través de archivos viejos y piensas en tu trabajo, te das cuenta que puedes tener una nueva idea. Sería una nueva manera de hacer algo simple o puede ser un proyecto paralelo el cual quieras explorar. Sea lo que sea, ser flexible te da la oportunidad de explorarlo.

Una mentalidad fija no es definitivamente algo que quieras; tú quieres una mentalidad de crecimiento. Esto es típicamente cierto en los negocios y el desarrollo personal, y no es menos cierto en este escenario.

Esto nos lleva al segundo punto: aspirar a la perfección. Definitivamente no quieres aspirar a esto. Es decir, no existe el hecho de la perfección. Cuando tu objetivo es la perfección, en lugar de tratar de hacer las cosas con calidad, se establece normas en comparación con el equivalente de un negocio de Mona Lisa.

El tercer consejo es que debes deshacerte de ello, “no cambiar el método para adaptarte a tu personalidad”. Debes cambiar el método absolutamente a tu medida. Después de todo, tu negocio es sobre ti. Si en el último año algo no ha funcionado para ti, ¿por qué seguir con eso? Todo lo que no te encajaba el año pasado en los negocios, se tiene que ir por lo que puede dar lugar a nuevas inspiraciones, nuevos procesos y nuevas formas de explorar tu negocio.

Si has leído El mágico cambio de vida al poner orden ¿hay algún otro tip que encontraste para lograr un gran entorno de trabajo? ¡Estamos ansiosos por leer lo que opinas al respecto!