En el último post, hablé de cómo leí “El Mágico cambio de vida al poner orden”, donde encontré una inspiración para una nueva manera de mirar el contenido. Conforme pasaba los capítulos, encontraba inspiración para mi espacio de oficina. Un espacio de oficina es muy importante para mí. Es el lugar donde pasas el mayor tiempo de tu día. Es donde inviertes todo tu tiempo y energía. Para mí, me siento como si en verdad fuera un reflejo de quien soy y debe ser entendido como un espacio de creación. Me aterra un poco cuando entro en un espacio opaco o un lugar con poca iluminación.

¿Realmente esto es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos? No somos máquinas. Estamos vivos, respiramos, somos personas. Somos seres orgánicos que necesitan estar en un espacio igualmente orgánico. Podría decir que si no todos estamos de acuerdo con estos cambios de pensar en los espacios de trabajo, la idea es encaminarnos a ver un aumento de espacios de oficinas creativas: intentar hacer una recuperación colectiva de nuestro espacio e inyectar la humanidad en el espacio de trabajo.

El mágico cambio de vida al poner orden nos ayudará con esto.

Como alguien que trabaja en contenido, contenido físico que se acumula alrededor de mí en forma de libros, revistas, diarios, papeles y más papeles. Nunca termina. A principios de este año decidí retomar el control y poco a poco comencé a digitalizar tanto como me fuera posible. Pero aún así, es una batalla perdida casi todos los días. El mágico cambio de vida al poner orden nos ayudará con ese problema.

Sorprendentemente, el libro no sugiere pasar unos minutos todos los días ordenando, con el argumento de que si ese es el caso, tendrás que ordenar siempre. Me pareció que era bastante alentador. En su lugar, se recomienda depurar lo que no ha sido utilizado y no sea necesario. También te enseña a buscar señales de alerta en tu propio proceso de pensamiento. Así, por ejemplo, si estás diciendo “voy a llegar a eso pronto… todavía quiero aprender de esto”, en respuesta a algún material de algún seminario desde hace años, es una señal de alerta que “no vas a conseguir ese mismo material” Por regla general, no revisamos ese tipo de material. Lo mismo va para materiales de convenciones, expos, folletos, tarjetas de presentación, impresiones (y yo diría que incluso revistas y periódicos que tratemos de aprenderles algo). Si no se llega a esa información de una manera oportuna, no lo volverás a conseguir.

Esto me lleva a un proceso. Como escritor, no puedo lanzar muy buenos artículos y revistas que podrían ser de aprendizaje. Estoy seguro que la mayoría de ustedes tienen el mismo problema de una forma u otra. Así que esta es mi solución: tomarte un tiempo para eso todos los días. Si eso se ve en reuniones colectivas entonces tómense una hora para conseguirlo juntos en la sala de juntas. Si lo generas a través de material, tu ritual diario debe tener un café en la mañana y luego haz que suceda. En conclusión, tienes que encontrar la manera de hacer que tu espacio propio sea funcional de manera que no te abrume. Y eso implica humanizar y personalizar tu proceso, haz que se convierta en un ritual.

Para mi, debes incluir al momento de tratar tu espacio con amor y cuidarlo como si fuera por vanidad o tu recámara. Y ese es otro dato del libro: decorar tu espacio con objetos especiales. Cuando se está tratando el espacio con respeto, ya sea a través de muebles preciados, cuadros u objetos de adorno, que personalicen tu espacio. Una vez que hayas lo personalizado, ese espacio se vuelve más difícil de alterar incluso por ti. Ya no es sólo un lugar para trabajar de 9am a 6pm; es un lugar donde realizaras tu oficio y debe inspirarte alegría.