Ayer exploramos la primera parte de esta serie sobre la revisión de los datos de tu email marketing. En nuestro caso ficticio, tú estabas sentado en la mesa de la sala de juntas con tu equipo de marketing, revisando tu datos de enero la campaña de email de enero. Nos fuimos sobre los problemas de entrega, que pueden afectar más o menos el 20% de los todos los correos electrónicos de cualquier campaña. También analizamos las suscripciones que pudiste haber perdido debido a contenido pobre. Pero estas series no son solo sobre identificar qué es lo que va mal, si no también sobre saber qué buscar y cómo arreglarlo.

Además de problemas de entrega y bajas de la lista de suscripción, también debes mantener atención a estos posibles problemas.

Problemas de diseño que afectan la leibilidad y el interés

Es muy poco probable que entres para cenar a un restaurante antiguo y que se esté cayendo, o que compres algo en una tienda que claramente no ha invertido en sí misma.

Lo mismo sucede para las campañas de correo electrónico.

Las campañas de email son el paquete completo,  a primera vista, a partir de cualquier campaña de email marketing. No importa que tan maravilloso sea tu producto, tu contenido o tu oferta. Todo lo que importa es la impresión que la gente va a tener de tu compañía, producto o servicio de cualquier campaña de email.

Así que, mientras un diseño pobre puede que no dispare una baja inmediata de tu lista de contactos, y quizá no afecte la tasa de suscriptores nuevos, sí afectará tu tasa de conversión.

Sí mientras estás en la mesa de conferencias notas tasas bajas de conversión, entonces, muy probablemente éste sea tu problema.

El otro podría ser el contenido.


El contenido de la campaña de email, es un monstruo totalmente diferente

No puedes generar el contenido de tu campaña de la misma forma en la que creas el contenido de tu sitio web, folletos o incluso cartas de venta.

Primero, reconsidera el contenido.

El contenido no son sólo palabras en una página, cuando de email marketing se trata. Es sobre todas las relaciones que tenga el contenido, incluida la forma en que diseñas el mismo. Los espacios, segmentos y puntos de atención del contenido importan aquí. Cuando estés evaluando el contenido, considera la siguientes preguntas:

¿Qué estoy tratado de decir realmente? ¿Qué es lo que importa?

En mi experiencia, la mitad de lo que piensas que importa, no le importa al lector, sólo te importa a ti. Dicho eso, si tú estás convencido de tu mensaje, pregúntate a tí mismo si es un mensaje sencillo o si tiene puntos clave que has manejado en cada campaña. Si es esto último, aquí es donde muchas empresas fallan, al hacer contenidos segmentados en piezas que son rellenos, agradables para compartir el reflejo de la compañía, pero no son significativos en ninguna manera para el lector.

En vez de llenar con contenido usual tu campaña de email, intenta un nuevo enfoque. Trata a tus campañas de email como pequeñas publicaciones que cuentan con una pieza única y completa de contenido con un tope de 800 palabras. Luego, al final de éste o a un lado, agrega algunas cajas segmentadas que pueden ser como caramelos que llamen la atención a cualquier otra cosa que quieras poner de relieve a tu audiencia.

En pocas palabras, dale a tu estrategia un giro de 180 grados. Enfócate en la narración y luego en proyectar tu marca. Usa la historia para proyectar la marca.