En las primeras dos partes de nuestra guía de campo para el email marketing, abordamos la entregabilidad, el diseño, el contenido y la mensajería. En esta entrega vamos a hablar sobre una estrategia menos conocida que eleva el juego del email a un nivel completamente nuevo. Esta estrategia toma todo de las manos artísticas y las pone en campo de la ciencia – con lo cual los ejecutivos estarán encantados.

Incluso el tip más pequeño o la opción que consideras puede afectar tu publicidad por correo. Ya has considerado los cuatro puntos que cubrimos, pero, ¿qué más puedes hacer?

La respuesta es ir a la fuente.

Ahí hay una alta probabilidad de que no tengas idea de dónde es que provienen las vistas al URL de tu correo o incluso de dónde vinieron las suscripciones de tus contactos. ¿Qué es lo que vieron o cómo es que se engancharon con tu marca que los llevó a mirar tu campaña o a suscribirse? Para llegar al fondo de esta invaluable pieza de información, el núcleo de un exitoso análisis  de métricas, hay que empezar por mirar la fuente.

Aquí es donde empiezas a trabajar hacia atrás. Si fuiste brillante y pusiste estas medidas en lugar, es decir, a través de campañas A/B a las cuales diste seguimiento sobre cuál fue lanzada dónde, entonces empezaste con esa información. Si no lo hiciste, no es muy tarde para comenzar.

Empieza por mirar qué contenido fue lanzado y en qué canales sociales. Ya sea que utilices herramientas de rastreo o dividas las campañas, crea versiones que sean lanzadas estratégicamente en canales específicos para que puedas ver cual se desempeñan mejor.

Ejecutar métricas inversas para asegurar la próxima ronda de información entrante, puede tomar un tiempo. Esto no es algo que se hace en un mes; estarás observando una campaña de 2 a 3 meses, lo que involucra varios lanzamientos de campañas divididas. Vas a tener que poner a prueba el diseño, el contenido y la mensajería – los tres aspectos que hemos revisado en las entregas pasadas de esta serie – para ver qué es lo que más impacta a tu audiencia.

Lo que debes evitar es jugar con esos tres aspectos de un jalón. En su lugar, justo como el método científico, elige una variable para cambiar de vez en vez y mantén las demás como una constante mientras llevas a cabo el experimento. Hacer esto con el diseño, el contenido y la mensajería a través de tres diferentes correos, te arrojará dos pedazos clave de información.

Lo primero es saber cuál de las versiones ha tenido el mayor impacto en tu marca y tu audiencia. La segunda pieza de información es ver qué canal fue en el que tuviste mayor visibilidad – ¿fue tu lista de contactos de correo, un canal de redes sociales o algo más? Saber este último pedazo de información agrega una nueva dimensión a cualquier campaña de email que hagas en el futuro. Esto permite ajustar a medida tu campaña entera para favorecer el canal más fuerte.

Al final del primer trimestre, deberás tener una revisión completa de tus métricas y tu rendimiento para llegar a un conocimiento profundo del comportamiento del usuario y de los patrones de los datos. Con esta información puedes salir de la rutina del email marketing en la que estabas y aprender la mejor manera de avanzar, además de planear tu contenido para el resto del año.

Una revisión exitosa de tu campaña de email saldrá del primer trimestre de trabajo, con una estrategia de marketing que desarrollará cualquier otro rubro, como el creativo, contenido, redes sociales o el de relaciones y ventas. Mientras vas hacia adelante para que estos otros rubros se sincronicen, asegúrate de estar hiper enfocado en qué necesidades deben cubrirse y cómo es que esos rubros colaborarán entre sí para asegurar el mayor nivel de éxito. Asegúrate de que todos tengan claros los resultados y la agenda que los moverá hacia adelante.