Una de las peores actitudes que puedes tener en el mundo del marketing es la desesperación (a pesar de que la vemos todo el tiempo). En la actualidad, las nuevas formas de mercadeo (llenas de competencia y con diversos canales para el intercambio de mensajes), pueden conducir a las empresas a sentirse obligadas a ser vistas o escuchadas. Esto da lugar a que mucha de la actividad del marketing sea propulsada por muy poca comprensión de lo que es el marketing en realidad.

Aquí es donde se pone interesante. Un equipo de mercadotecnia en cualquier empresa está conformado por varios miembros y el cual incluirá a uno o dos talentos clave. En muchos casos, este talento (o talentos) es supervisado por alguien que no tiene nada que ver con el área de marketing y, por lo general, no tiene ni idea de esta parte del negocio. En conclusión, a nivel empresarial, el marketing está dirigido y dictado por los altos ejecutivos, los cuales ni siquiera entienden que calidad es mejor que cantidad.

Dicho problema se encuentra más arraigado en el email marketing ya que el correo electrónico es el antecesor de las redes sociales. Mientras que las redes sociales se han convertido en un tipo de reino desconocido y su manejo se le es dejado a expertos en la materia, el email marketing no ha tenido la misma suerte. La gente lleva haciendo uso del correo electrónico desde los años 90, por lo que se asume que también sabemos hacer campañas de correo electrónico. En consecuencia (y por desesperación), esto te puede estar presionado para redactar rápidamente una lista eterna de tus contactos ya existentes y mandar tu campaña.

Como pequeño consejo: no lo hagas.

En el email marketing, lo importante no tiene nada que ver con números. Lo que realmente hará la diferencia será el objetivo final. El objetivo final de cualquier campaña de correo electrónico será tener un buen índice de clics.

Por lo general, los novatos en este campo tienden a cometer un error común: poner absolutamente todos los contactos en un email y así saturar a todos con mensajes. Esto es un error terrible. Para empezar, tener un número considerable de contactos no significa que tengas un índice alto de personas genuinamente interesadas en tus campañas de email marketing. La única consecuencia de dicha práctica será índices altos de rebote, spam y cancelación de suscripciones.

Las malas noticias no terminan aquí. No solo estás perdiendo tu credibilidad, también será muy improbable que alguna de estas personas termine siendo un suscriptor auténtico.

Para finalizar, se encuentra la última etapa de seguimiento a una campaña de email marketing: el análisis. Al llegar a este punto, la información  que obtendrás como consecuencia de lo anterior ya estará completamente sesgada. Digamos que tienes 1000 suscriptores y ninguna manera de saber y/o entender los patrones de comportamiento una vez que un email sale.

Podríamos ejemplificar lo anterior con un caso, sin embargo es un hecho que casi todas las compañías existentes que usan el email marketing como forma de mercadeo han cometido este error que les consume tiempo.

En lugar de pensar que se va a tener un ejército de suscriptores y tasas altísimas de actividad se debe entender que las campañas de email marketing son un juego largo y complicado como la mayoría de las nuevas estrategias de mercadeo. Es un proceso que va paso a paso. El primero siendo comprender que hay que empezar con el pequeño grupo de suscriptores que ya se tiene, elaborando así contenido que a ellos les gustaría ver. Si eso significa que solo tienes ocho personas a las cuales mandarles tu campaña, asegúrate que esas ocho personas se mantengan lo suficientemente felices y motivadas como para que compartan la campaña con sus círculos sociales.

El segundo paso será tener diferentes puntos de acceso a suscripción a través de diversos medios, incluyendo redes sociales. Puedes utilizar reproductores, aplicaciones e incluso compartiendo el link de suscripción a través de tus redes sociales. Los formularios de registro y los pop-ups serán un must también.

Finalmente, se debe comprender que el email marketing se trata de obtener datos y la última cosa que vas a querer y/o necesitar es que esté sesgada. Si tomas atajos, eso es precisamente con lo que vas a terminar.