Llámeme un artefacto de los días de antaño, pero me encanta, amo,  trabajar con listas de tareas. Aunque trabajo desde casa, he tratado de organizarme con calendarios en mi escritorio, utilizo la aplicación de seguimiento de tareas en mi iPhone e incluso he creado alertas para que me notifiquen en mi iPad. Si bien reconocía el valor de estos ayudantes tecnológicos, que en última instancia, descubrí que no hay nada mejor que una página en mi libreta amarilla básica, cubierta con viñetas, la escritura en bloques y anillos marrones desde el fondo de mi taza de café. Así es como he optimizado mis listas de tareas de papel y comencé a realmente hacer las cosas.

1. Empecé a escribir listas antes de ir a la cama

Antes de empezar a hacer listas la noche anterior, cada noche alimentaba a mis mascotas, jugaba un poco de Xbox, y pasaba las próximas horas llena de ansiedad acerca de las tareas del día siguiente como alguien que sólo había derribado varios tragos de bebidas energéticas para estar activa por las siguientes 5 horas dentro de una ventana de cuatro minutos. Esto no sólo mató mi organización, devoraba mi tiempo de sueño, me sentía cansada, de mal humor y estaba menos productiva al día siguiente.

Sin embargo, una vez que empecé a escribir mis listas de tareas pendientes la noche anterior, pude ver el gran panorama. Mentalmente podía prepararme para lo que había que hacer. Podía cerrar los ojos y saber que todo lo que tenía que hacer al día siguiente, estaba contenido en un pedazo de papel. Todo lo que necesitaba hacer era correr a través de él, tachar cada tarea, y poner las sobras en la nueva lista, y esto hizo una gran diferencia en cómo abordé mis deberes y lo productiva que llegué que a ser todos los días.

2.Transite desde mala letra cursiva hasta mayúsculas

Como un ordenador con una cantidad cada vez menor de utensilios de escritura en mi casa, mi escritura se había ido de fácilmente legible a una escritura de médico de urgencias. En consecuencia, me gustaría escribir listas de tareas, a pie durante 10 minutos y volver a un papel que juré fue conmutada como uno escrito por un niño de cuatro años de edad.

Así que mi solución fue escribir las tareas en las tapas de los bloques. Me tomó un poco de disciplina, pero pude leer exactamente lo que puse abajo, en vez de preguntarme por qué escribí “traer al perro a la pizza” en lugar de “entrada de blog acabado de la floreciente relación entre las redes sociales y la industria de la cabra enana.”

3. Ser realista conmigo misma acerca del cumplimiento de plazos

El teletrabajador anteriormente conocido como yo, la versión 1.0, fue un planificador de clase mundial que cotiza a cabo tantas tareas, que la escritura de mi lista de tareas era un logro en sí mismo. “Mira todas estas cosas increíbles que puedo terminar hoy” Me decía cada mañana, sólo para desinflarme como un globo después de la puesta del sol, cuando me di cuenta de que sólo había terminado seis o siete años de mi ultra-ambiciosa lista de 160 tareas.

Después de la experiencia que reventaba de lo que es a través de una pequeña fracción de cada lista de todos los días, tuve un “ven Jesús” conmigo mismo sobre lo que pudiera terminar con honestidad en un lapso de 10 o 12 horas. Esto significaba aceptar que yo era un ser humano con limitaciones normales, no es un super-ordenador, un robot o un mundo profesional de Warcraft Relic Farmer. Eso en sí mismo representaba una gran cantidad de presión asociada con mis listas de tareas pendientes, y me ayudó a reconocer que tenía que ver a mis hojas de tareas como parcialmente completas en lugar de casi sin terminar.

Cuando perfeccioné mis habilidades para tomar la tarea, me hice más tranquilo, más organizado, y una mejor trabajadora. Para aquellos de ustedes que viven y mueren por la tecnología y los dispositivos móviles – bueno en usted – pero yo me quedo con mis puntos, bolígrafo y bloc de notas de papel de la vieja escuela.

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