La era de los crushtomers

Aquí estamos, hemos llegado sin retorno posible a la era de los Crushtomers el marketing nuevo Anunciada por mucho tiempo, esta época donde necesitamos de nuestros clientes tanto como ellos necesitan de nosotros tiene una constante, la necesidad de AMOR. Productos, marcas y servicios que busquen crear una relación de largo plazo con sus clientes, matrimonios pues entre clientes y empresas, de los que duran para toda la vida.

La manera tradicional de ver a nuestros clientes debe ser olvidada. Ya no estamos en condiciones de entender las transacciones comerciales como tales. Con la competencia actual y la sobresaturación de productos, marcas, servicios, pero sobretodo publicidad, la lucha por la mente del consumidor quedó obsoleta, ahora luchamos por su corazón.

La evolución es inminente y ante tal revolución pandémica como la que vivimos ahora, las medidas necesarias para salir adelante deben ser extremas. Basta de hablar de fidelidad de marca, de love mark, de engagement. Es hora de tomar todo eso y mucho más y aprender a crear verdaderas relaciones con nuestros clientes. Centrar el foco de nuestra pasión emprendedora en el beneficio mutuo a conseguir mediante estrechos lazos.

Lo vimos en esta circunstancia. Marcas sin clientes comprando son nada, clientes sin productos para satisfacer sus necesidades caen en desesperación y problemas.

Caminar de la mano es lo más adecuado y aunque muchas marcas lo entendieron ya, ha sido difícil comunicarlo y permearlo a sus clientes. Muchos ya no creen en el discurso, hablar de amor es innecesario, demostrarlo es lo que se necesita.

Bienvenidos a la era de los CRUSHTOMERS, esa fusión necesaria entre una relación comercial y una relación afectiva que esperamos dure para toda la vida.

No más algoritmos

Cierto, vivimos sujetos a las leyes digitales. La virtualidad nos alcanzó y nos consumió, existir para los negocios prácticamente depende de su lugar en internet y para asegurar este lugar, es necesario alinearse a las especificaciones técnicas que dicta google, optimizar lo más y mejor posible los sitios web, hacer estrategias efectivas de contenido y licuar todo esto con una pisca de arte en el manejo de los ads. El problema surge cuando nos centramos en estos parámetros y luchamos por hacerlos lo mejor posible, sin importar lo que eso implique en términos de costo-beneficio.

Un promedio de 3000 palabras, divididas en párrafos de 300 palabras con subtítulos, utilizando las palabras claves en cada cierto tanto, usando los sinónimos adecuados e incluyendo links externos e internos. Y de pronto, perdimos el foco, ¿dónde quedó aquello que queríamos decir?, seguro está ahí, pero maquillado ya con los glitters de los algoritmos.

¡Es solo una guía!, como lo era en su momento la estructura editorial para los escritores, como los métodos histriónicos que usan los guionistas. Una guía para tomar como referencia, no como receta bíblica dictada por algún profeta.

Más allá de Google, Facebook o algún otro de los gigantes digitales, están las mentes de los lectores tratando de interpretar lo que queremos decir, pero sobre todo, queriendo sentirlo.

Ojalá centráramos nuestra atención en buscar conectar con nuestra audiencia de verdad. Fuera de cuantas veces hacemos remarketing o con cuantos anuncios los bombardeamos, debería existir el interés real por el análisis profundo. Ese que nos dice cuando estamos entrando por la puerta correcta y cuando debemos dejar de tocar insistentemente a alguien que hasta miedo tiene de abrirnos.

Trata de empezar por el final. En tu próxima estrategia de marketing piensa primero en ¿Qué quieres que sienta o piense tu cliente después de leer o ver tu contenido? Quieres que te compre, eso es evidente, pero eso no está en tus manos, esa es decisión del cliente. Lo que sí puedes provocar es un sentimiento o una emoción en torno a lo que vendes. ¿Quieres que se sienta seguro contigo?, ¿Quieres que se sienta complacido? ¿Comprendido? ¿Satisfecho? ¿Qué quieres? Escoge una, enfócate en esa y solo entonces comienza a crear tu campaña con el objetivo bien claro. En el camino podrás pulir los detalles técnicos, siempre con el objetivo presente y haciéndote la misma pregunta; ¿Lograré con esto que mi cliente sienta o piense lo que estoy buscando?

Un camino por recorrer antes del “Sí quiero”

A todos nos gustaría ser ese añorable sueño de muchos, salir al mercado y tener tantos posibles compradores que nuestro mayor problema fuera no saber por cual decidirnos o no poder satisfacer a todos. Pero vamos, eso no sucede, no con un producto nuevo, no con un nuevo mercado. Construir una marca lleva su tiempo, lleva su esfuerzo e implica muchos ¨no´s¨ antes de los anhelados ¨si´s¨.

La desesperación de los emprendedores por vender, de las marcas por conquistar nuevos mercados y de los productos por enamorar a más clientes, nos ha hecho caer en promesas falsas incumplibles. Las metas de ventas de los emprendedores apuntan a números no reales y en tiempos que seguramente no se cumplirán. Los compromisos de las agencias en torno a lo que pueden lograr con la mercadotecnia son poco probables y los tiempos han ido reduciéndose en las presentaciones de venta e incrementándose en la realidad. Prometer no empobrece, invertir en marketing sin tener la solvencia de esperar el tiempo necesario para lograr la confianza de los clientes SI.

Ubícate en la realidad, sí hay peor lucha que la que no se hace, esa que se hace en torno a resultados fantásticos que nunca llegan y terminan dejándote desesperado, decepcionado y en banca rota.

Y volviendo al tema de los hipervínculos externos que a google le gustan tanto, si has llegado hasta aquí y te parece útil lo que te digo, visítame en mi sitio web www.estefaniacardenas.com.

Que de hoy en adelante tus estrategias de negocios vayan aderezadas con esa visión de amor que el marketing hoy tanto necesita.

Autor: Estefanía Cárdenas

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