¿Estás al día de las mejores prácticas de incorporación? Conseguir nuevos clientes es una de las mejores sensaciones del mundo, pero si no los incorporas correctamente, aplicando una buena estrategia de onboarding (proceso de bienvenida a nuevos clientes)  no los estás preparando para el éxito.

Esto podría significar una mala experiencia del cliente, así como clientes que te abandonan tan pronto como se registran ninguno de los cuales son ideales cuando se trata de dirigir un negocio.
Un cliente incorporado puede definirse de dos maneras:

  1. Un cliente que acaba de contratar su producto o servicio.
  2. Un cliente que ha conseguido su primera “victoria” con tu producto.

En ambos casos, es imprescindible tomar las medidas adecuadas para mantener una relación sólida. Y aunque para nuestros propósitos aquí sólo vamos a centrarnos en el primer tipo de cliente incorporado, el seguimiento de los siguientes consejos ayudará a garantizar que los clientes satisfechos sigan estándolo y que siempre se cumpla con la propuesta de valor.

Las relaciones sostenibles y exitosas con los clientes comienzan con una estrategia de onboarding. Te damos seis consejos para hacerlo bien.

1.Establecer cómo definir a un cliente de éxito para crear la estrategia de onboarding

Tenemos que entender bien lo que un nuevo cliente intenta conseguir al asociarse contigo. Mientras que el producto o servicio puede estar orientado a ofrecer un beneficio específico a los usuarios, cada cliente que tengamos tendrá métricas únicas que determinarán si les está proporcionando valor y cumpliendo sus expectativas.

Para iniciar la estrategia de onboarding, habla con el cliente sobre lo que quiere conseguir. No solo nos aseguraremos de que utilizan su compra de forma eficaz para conseguirlo, sino que también podríamos descubrir que hay una oportunidad para ajustar el producto o servicio a sus necesidades y ofrecer una experiencia mejorada.

2. Adaptar la experiencia del cliente a sus necesidades

Partiendo del mismo punto anterior, es importante recordar que no todos los clientes son iguales. Si queremos convertir a un nuevo cliente en fiel a la marca, tendremos que establecer cuáles son sus preferencias, necesidades y expectativas específicas y luego cumplirlas. Todo, desde la forma de comunicarse con un cliente hasta el diseño de la interfaz, puede y debe optimizarse, así que aprendamos todo lo que se pueda para ofrecerles una experiencia que no obtendrá en ningún otro lugar.

3. Mantén a tu equipo al día

La incorporación no sólo se produce entre nosotros y el cliente. Cuando se incorpora una nueva cuenta, hay que asegurarse de que todo el equipo está al corriente de la información necesaria, con una comprensión total de su papel a la hora de proporcionar una experiencia de usuario excepcional. Un CRM es una excelente manera de mantener a todo el mundo al tanto sin necesidad de programar reuniones repetidas.

Además de mantener a todo el mundo en la misma página, si tu cliente tiene que ponerse en contacto con cualquier departamento por cualquier motivo, la persona con la que habla puede consultar fácilmente su registro para conocer los antecedentes y proporcionar una respuesta rápida y fiable.

4. Seguimiento de los datos de rendimiento

Es casi seguro que tu cliente va a hacer un seguimiento de tu rendimiento, pero se puede ayudar a amplificar sus resultados positivos vigilando los datos nosotros mismos. Esto demuestra que se están tomando las medidas necesarias para garantizar el éxito. También significa que si algo no va del todo bien, tu cliente será consciente del problema lo antes posible y podrás ponerle solución.

5. Construir la confianza

La confianza es fundamental durante el proceso de incorporación y posteriormente. Después de todo, si tus clientes no pueden confiar en ti ¿por qué van a seguir con tu empresa? Aunque la relación con los clientes puede comenzar en el ámbito de las ventas, en cuanto alguien se inscribe, se convierte en tu socio, no en un cliente potencial. Mantengamos las promesas, estemos disponibles e intentemos superar las expectativas de los clientes siempre que se pueda. Todo ello ayudará a establecer y reforzar la confianza entre nosotros y los cliente

6. Ser un buen comunicador

La misma energía y emoción que tuvimos para realizar la venta se debe continuar durante la incorporación. No querrás que el nuevo cliente se pregunte a dónde ha ido o si ya no es una prioridad. Haz lo que puedas para mantener la comunicación al máximo, incluida la programación de reuniones periódicas en las que pueda hablar del progreso y de cualquier necesidad que pueda tener el cliente. Del mismo modo, continuemos involucrados una vez que la incorporación haya terminado. No abandones las reuniones de seguimiento sólo porque el cliente esté en marcha, y continúa haciendo un seguimiento de las métricas y mantén al equipo al tanto de cualquier actualización importante. Además, programa un alcance automatizado enviando al cliente campañas de e-mail personalizadas. Puedes incluir contenidos informativos que les ayuden a entender mejor tu marca y tu producto y a seguir fomentando la promoción y el compromiso.

¿El resultado de todo este arduo trabajo? Clientes más felices y relaciones más beneficiosas para ambas partes. Recuerda: Sólo tienes éxito si tus clientes lo tienen. Merece la pena invertir en el proceso de incorporación de los clientes e ir más allá. por cada cliente que realiza una compra.